jueves, 28 de noviembre de 2013

Dos ingenieros españoles se burlan de la seguridad del Whatshap



Más de 350 millones de personas utilizan WhatsApp. A diario, la popular aplicación de mensajería líder es «testigo» de conversaciones privadas sin que los usuarios sean conscientes realmente de si su conversación puede ser interceptada o espiada. No es algo complicado y así lo han demostrado dos ingenieros españoles. 
Jaime Sánchez, del Centro de Seguridad de una multinacional de telecomunicaciones, y Pablo San Emeterio, experto en seguridad de Optenet, son contundentes: « WhatsApp es muy vulnerable porque se preocupa más de la usabilidad que de la seguridad y espiar los mensajes no es complicado».
Si la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA) accedió supuestamente a datos privados de los usuarios de gigantes como Yahoo, Google o Facebook con la excusa de preservar la «seguridad nacional» en detrimento del derecho a la privacidad, ¿quién nos dice que no pueden acceder a nuestros mensajes de WhatsApp?
No hay que olvidar que «toda conversación de mensajería puede ser interceptada», aseguran ambos expertos, quienes recuerdan cómo Google ya advirtió que no puede garantizar la total privacidad a sus usuarios de Gmail.
WhatsApp tampoco y menos aún con los fallos en seguridad que presenta, tal y como estos dos españoles detallan en su investigación presentada en el reciente congreso de seguridad informática y hacking más antiguo de España, «NoConName».
Cuando un usuario se registra en WhatsApp por primera vez recibe una clave de los servidores. A partir de este momento, cada vez que el cliente acceda al servicio, para que WhatsApp sepa que se trata del usuario verdadero, le solicita un código de autorización que el cliente debe calcular generando una serie de operaciones matemáticas con, entre otros datos, la contraseña que recibió al darse de alta y el código temporal que el servidor le envía en ese momento. Si después de realizar estas operaciones, el código que obtiene el cliente es igual al que ha calculado el servidor, le deja acceder al servicio». Este proceso, implica que la clave original sólo se utiliza para poder obtener contraseñas temporales que sólo se utilizan por cada sesión.
El primer error de WhatsApp está en cómo utiliza el algoritmo cifrado que usa, RC4, que tiene mucho tiempo y su uso está desaconsejado porque se sospecha que ya está completamente roto por agencias de inteligencia. Este se basa en utilizar siempre la misma clave, por lo que es mucho más fácil de atacar. Es decir, una aplicación de mensajería instantánea segura debería utilizar una clave por mensaje para que nadie logre descifrar la información. Sin embargo, WhatsApp utiliza la misma combinación secreta para todos sus mensajes.
 

Por ello han creado una aplicación que refuerza en tres niveles la seguridad de la «app»: WhatsApp Privacy Guard, que si nada falla estará lista el próximo mes de diciembre.

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